domingo, 18 de junio de 2017

Reflexión sobre la ciencia

    Hace unas semanas vi un vídeo donde hablaba Neil deGrasse Tyson: Science in America (La ciencia en EE. UU.) - SUBTITULADO al mismo tiempo que se ven imágenes suyas entre mezcladas con logros conseguidos con la ciencia.
    Una de las frases decía: "La ciencia no es un juguete con el que jugar. No es algo que puedas decir »Elijo no creer que E = mc2 es cierto o no«. No tienes esa opción."  Y en gran parte tiene razón.

    Poco después pasó por mi muro una imagen con Santiago Ramón y Cajal cuyo pie rezaba: "Cultivemos la ciencia por sí misma, sin considerar por el momento las aplicaciones.  Estas llegan siempre, a veces tardan años, a veces siglos." Y en gran parte tenía razón.

    No voy a comenzar mi disertación diciendo que es probable que la tierra sea plana o que la evolución de las especies no es cierta. No van por ahí los tiros. Pero los tiempos cambian y, con respecto a lo que pensaba Ramón y Cajan, a los descubrimientos científicos y desarrollos tecnológicos, con más razón, se les da aplicación casi de inmediato. Lo malo de esta afirmación es que hay descubrimientos o desarrollos que mejor no se hubieran puesto a disposición de nadie. Por ejemplo, el descubrimiento y uso del gas mostaza en la primera guerra mundial, que dio paso a la guerra química y más tarde la bactereológica. Sinceramente, son cosas que no sirven a la humanidad, ni a los seres vivos en general, para, absolutamente, nada. De aquí saltamos a lo que se veía mientras hablaba Tyson; justo cuando decía algo sobre los benefícios de la ciencia se visualizaban imágenes del desarrollo transgénico de los alimentos. Eso simplemente me indigna profundamente. Pues los transgénicos además de no quitar el hambre en el mundo –a la vista está que sigue existiendo– solo genera grandes beneficios a las multinacionales, pues esas plantas solo pueden ser vendidas por las propias multinacionales. No sirven para más temporadas de cosecha. Son resistentes a los pesticidas que fabrican las mismas multinacionales. Estropean los campos donde son plantadas. Siendo lo peor de todo qué todavía no está claro que sean saludables en su consumo. Para mí, el desarrollo de transgénicos es la guerra encubierta de las multinacionales hacía la población civil. Donde a los gobiernos en realidad les importa un bledo si las grandes empresas ganan un montón de pasta o si los ciudadanos tienen una salud peor por culpa de esos transgénicos.

    Otra cosita que deduce, al menos yo, del vídeo Tyson era que pareciera que la ciencia es absoluta, por ende inmutable. Creo que no es así. La ciencia, sobre todo teórica, cambia. Véase lo que se opinaba antes y después de unos años sobre el origen del universo con la gran explicación del Big Bang o sobre los agujeros negros. La visión sobre los mismos a cambiado. Incluso sobre el ejemplo que puso Tyson no es del todo correcto porque si tomamos E = mc2 como fórmula absoluta vemos que un fotón no tendría energía. Cosa que no es cierta. Por lo que la fórmula está incompleta y él lo sabe. Lo que pasa es que supongo que querría poner un ejemplo generalista. Siendo imposible, creo, poner un ejemplo pefecto que sirva siempre y sea inmutable.

    Pero en realidad las cuestiones que se me plantean, y a todo el mundo se le debería plantear, es si es ético el desarrollo de una tecnología gracias a descubrimientos científicos, como es el caso del desarrollo de cultivos transgénicos. O el uso de armas químicas en conflictos bélicos. Como ha hecho EE.UU. hace muy poquito. Y sin embargo por otro lado no se han desarrollado elementos tecnológicos como los coches eléctricos a gran escala simplemente porque a las grandes multinacionales, muy relacionadas con el petróleo no les interesa. De modo que los científicos son responsables, o deben comenzar a tener esa actitud, en el desarrollo de la humanidad. Cuando trabajan para una u otra empresa están trabajando para una u otra causa. No deberían, por tanto, seguir pensando como antaño: "No, es que yo trabajo para el que me paga. Ya se dará utilidad a lo que yo hago." Así es como se fabricó la primera bomba atómica o, sin ir más lejos, las armas convencionales actualmente. Aunque hay más ejemplo que se resumen en un concepto: "Desarrollar y crear utensilios, herramientas o bienes personales en general que tienen una vida limitada por el bien de la empresa para la que trabajas." Eso no lleva a nada bueno. Ya se ve el gran consumo, la autodestrucción del planeta y de la propia especie, las grandes desigualdades económicas que hay entre los altos cargos propietarios de la producción y los simples consumidores, entre los que se hayan los propios científicos e ingenieros. Pues nunca cobrarán ni la más mínima parte de los que ganan sus empleadores.

    Todo esto es muy filosófico. Y esa es la clave. En los tiempos que corren se necesita más filosofía para el desarrollo de tecnología que más ciencia por la ciencia. Como el eslogan de un anuncio: "La velocidad sin control no sirve de nada." Pues en esa situación es en la que estamos precisamente ahora. Mucho desarrollo, mucha producción, mucho de todo. Y al mismo tiempo más individualistas –en el mal sentido– más egoistas –con mal rollo– y más estupidos sin darnos cuenta. Cuestionamos, alguno que otro lo hace, si la tierra es esférica o si es cierta la evolución, metiéndonola doblada y sin pensar si son buenos algunos otros desarrollos tecnológicos como los transgénicos o las armas de cualquier tipo.

    Para terminar citando otra vez a Ramón y Cajal sobre la ciencia:  "Al carro de la cultura española le falta la rueda de la ciencia." Y al carro de la cultura, le falta el de la filosofía y más principios para que la ciencia sea un instrumento útil y saludable para la humanidad –y el planeta en general–, no solo para unos pocos.

    La ironía es que la filosofía está usándose para divagar si existe Dios o no. Una auténtica pérdida de tiempo, en mi opinión.


     @eltiopacote
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